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El escritor Andrés Barba en el ciclo Presencias Literarias en la Universidad de Cádiz

14/11/2018

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“Lo más interesante para un escritor es dialogar con los lectores para saber hasta dónde han entendido lo que uno escribe”

 

Si un par de palabras se repitieron hasta la saciedad durante la tarde del jueves 8 de noviembre de 2018 en el Edificio Constitución de 1812 de Cádiz fueron “me fascina”. O “fascinación”. O “fascinante”. Cualquiera de esta familia. Porque Andrés Barba (Madrid, 1975) es una persona que siente fascinación por muchos temas, como lo demostró en la Universidad de Cádiz.

 

Este escritor polifacético con una trayectoria literaria que abarca varios géneros: novela, ensayo, novelas cortas, poesía, libros infantiles y traducción (Conrad, Melville, James o De Quincey), participó en el ciclo Presencias Literarias por segunda vez. “Ya vine en 2006”, advirtió. Y aseguró que cambia de género con frecuencia “porque eso me ayuda a salir del lugar en el que he estado y empezar un nuevo proyecto”. Si algo caracteriza la obra de Andrés Barba es su empeño en buscar un punto de vista propio, dotando de nueva vida a temas viejos.

 

La profesora Maribel Morales fue la encargada de presentarle y entrevistarle por espacio de ochenta minutos. La maestra de ceremonias dijo que en su obra se pueden encontrar “temas difíciles y marginales como la indigencia, la prostitución, la anorexia y el autismo, aunque lo que más le caracteriza es su interés por la infancia”. El escritor agregó que “la infancia y la adolescencia son edades literarias por antonomasia no solo porque los adultos tienen discursos más cerrados, sino sobre todo porque son edades de la transformación, del cambio, en las que no se ha llegado a ser una cosa y tampoco se ha dejado de ser otra. Para mí, esta zona de sombra es perfecta para desplegar conflictos”.

 

“La infancia –prosiguió Barba– es una ficción cultural que llevamos arrastrando desde la Ilustración. El mito del paraíso perdido de la infancia es uno de los más poderosos de nuestra sociedad. Necesitamos mantener la creencia de que la infancia es el lugar en el que fuimos puros, felices. Idealizamos la infancia para tratar de protegernos de la sociedad que tenemos alrededor, que se nos está desmoronando”.

 

Este madrileño versátil reflexionó también sobre la figura del pederasta. “Es curioso cómo ha ido cambiando el interés por el mal a lo largo de los años. Ahora, los pederastas son vistos como lo peor, cuando en otras épocas, como la de Dickens, lo peor de la sociedad eran los usureros”.

 

Maribel Morales le realizó unas cuantas preguntas de su última novela, República luminosa, con la que ha ganado el Premio Herralde. Y volvió a salir el tema de la infancia, pues la novela se sumerge en una pequeña localidad tropical de San Cristóbal, enclavada entre la selva y el río, donde una banda integrada por treinta y dos niños y adolescentes toma la ciudad de manera violenta.

 

A Barba le “fascina” comunicarse con sus lectores, por lo que se sentía agradecido al estar en la Universidad de Cádiz: “Creo que lo más interesante para un escritor es dialogar con los lectores para saber hasta dónde han entendido lo que uno escribe”.

 

El ciclo Presencias Literarias, organizada por el Servicio de Extensión Universitaria del Vicerrectorado de Responsabilidad Social, Extensión Cultural y Servicios de la Universidad de Cádiz, y que cuenta con el patrocinio de la Fundación Unicaja, proseguirá el próximo 24 de enero con el historietista, ilustrador y animador argentino Darío Adanti, uno de los integrantes de la revista Mongolia. Un tipo “fascinante”.

 

DANIEL HEREDIA


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