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El catedrático y miembro de la RAE, Guillermo Rojo, en los 66 Cursos de Verano de la UCA

11/07/2015

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El profesor Rojo Sánchez, catedrático de la Universidad de Santiago y Tesorero de la Real Academia de la Historia (académico de la RAE desde el año 2000 y secretario de la misma entre 2002 y 2007), especialista en sociolingüística, teoría sintáctica y gramática del español, una autoridad en el campo de la creación de recursos lingüísticos, entre otros campos de especialización, impartió la cuarta conferencia del Seminario B010 de los 66 Cursos de Verano de la Universidad de Cádiz, dedicado a los “Centenarios de la Real Academia. De los Estatutos al Fuero Juzgo, 1715-1815”.

 

La conferencia del profesor Rojo Sánchez, titulada “Sobre el análisis cuantitativo de los textos citados en el Diccionario de Autoridades (1726-1739)”, podrá ser consultada, según señaló el ponente, en la página web del ponente (http:://gramatica.usc.es/persoas/guillermo.rojo).

 

El “Diccionario de Autoridades” (DA) se publica al poco de la constitución de la Real Academia (fundada en 1713), en el año 1715, siendo la primera obra que emprendieron los académicos fundadores; los seis tomos del DA se conformaron entre 1713 y 1726, un tiempo verdaderamente récord para la entidad del trabajo y el momento de su composición, y se publicaron entre 1726 y 1739.

 

Ya en el capítulo I de los Estatutos de la Real Academia de la Lengua se fija la voluntad e intención de esta institución por dar lugar a “…la formación de un Diccionario de la léngua, el mas copioso que pudiere hacerse: en el qual se annotarán aquellas voces y phrases que están recibidas debidamente por el uso…”, de modo que se desprenden varios objetivos de estas intenciones: fijar la lengua, atender a las voces utilizadas en textos de diversos tipos, y atender al uso y la cualidad (y naturaleza) de cada voz, de cada término, tomando como referencia el trabajo realizado, en lo que se refiere a la confección de obras lexicográficas, de diccionarios, por las Academias de París y de Florencia.

 

La base para este Diccionario habrían de ser los autores (las autoridades) esenciales de la lengua española, cuidando además lo relativo al léxico técnico como intención inicial, pero descartando una excesiva especialización del DA en lo tocante a las voces técnicas, limitando de este modo el peso de las mismas en el conjunto de la obra.

 

Se atiende además a las “voces provinciales”, esto es (siguiendo la expresión de la época), las voces procedentes de tierras que no fueran las de Castilla (Andalucía, Asturias, Aragón, Murcia, o incluso las tierras americanas): aparecen unas 140 referencias a estas “voces provinciales”, de las cuales más de 100 son procedentes de Andalucía.

 

Otras 915 entradas correspondían a voces “de germanías”, esto es, a voces procedentes de léxicos hasta cierto punto marginales, pero consideradas asimismo por la RAE para su inclusión en el DA, ya que entre las intenciones de la Academia se incluía la de contar con voces y entradas consideradas como “bajas” (esto es, vulgares, en términos generales).

 

Señaló el ponente que el discurso de ingreso del profesor Fernando Lázaro Carreter en la RAE fue precisamente un trabajo titulado “Crónica del Diccionario de Autoridades”, en el que el prestigioso académico estudia y considera la intrahistoria, los entresijos, del DA, un tejido tan denso como apasionante en el que se encuentran las verdaderas claves del Diccionario, su esencia y las claves de sus contenidos.

 

Los modelos del DA serán, además del Diccionario de Covarrubias (para el caso del español), ya obsoleto (y que apenas hace citas textuales), el Diccionario de la Academia Francesa (que no contiene citas, siendo que la autoridad emana del criterio de los propios académicos), y el Diccionario de la Academia de la Crusca, de Florencia (que debido a la propia fragmentación de Italia multiplica sus contenidos introduciendo una gran cantidad de textos de apoyo y justificación).

 

Una de las características del DA, gracias al uso del latín (de las equivalencias latinas de los términos) en la explicación del sentido y significado de las voces, será su vocación y capacidad de alcance internacional, ya que el latín, lengua franca erudita de la época, permitiría a cualquier estudioso comprender el significado de las entradas consideradas en cada caso.

 

Los aspectos formales del tratamiento de las voces, con el uso de las versales y versalitas en el planteamiento de las voces, así como el empleo del mismo esquema en cada caso (voz, desarrollo de su sentido, ejemplos, equivalencias latinas), muy cuidados igualmente, ayudan a su manejo y a la mejor localización de cada entrada, amén de a su más fácil comprobación y comprensión por el lector.

 

En cuanto al tratamiento de los autores contemplados de cara a establecer las referencias de los significados de las palabras, el DA emplea tanto a autores principales como a autores y textos de menor entidad, de manera que el contraste de las citas permita construir un mejor y más completo resultado final.

 

El DA constituyó la base para la edición del primer DRAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española), aparecida en 1780: para construir el DRAE, básicamente, se recurrió a eliminar las citas del DA, siguiéndose el esquema del mismo en líneas generales; de este modo puede señalarse que el DRAE, desde sus primeros momentos, es un hijo y consecuencia del DA. 

 

Ya el primer director de la RAE, marqués de Villena, realizó una selección de autores, estableciendo una “Lista de los autores elegidos por la Real Academia Española, para el uso de las voces y modos de hablar”, que consta de casi 300 autores u obras, desde el Fuero Juzgo medieval hasta los inicios del siglo XVIII.

 

El DA cuenta en sus seis volúmenes, con más de 40.000 lemas y con casi 60.000 acepciones, así como con más de 12.000 ejemplos (con una equivalencia de 1,22 ejemplos por cada acepción), de acuerdo con lo expuesto en un reciente artículo del propio profesor Rojo aparecido en el “Boletín de la Real Academia Española” (BRAE) nº. 14, de 2014.

 

Señaló el ponente que el autor más citado en el DA es Quevedo (con 4335 citas), seguido por Cervantes (con 3606 referencias) y Lope de Vega (con más de 2000 citas), siendo que entre los autores o elementos más citados -de los que se encuentran a continuación de estos tres primeros- es una recopilación de textos legales, la “Nueva recopilación de leyes del reino”; continuando con el análisis cuantitativo que presenta el ponente, cabe reseñar que el 50% de las citas del DA se concentra en una treintena de autores y obras, entre los que se cuentan Santa Teresa de Jesús, Saavedra Fajardo, Góngora, Andrés Laguna, “Las Partidas” o Fray Luis de Granada.

 

El profesor Rojo se encuentra en la actualidad inmerso en el estudio de las obras más mencionadas en el DA: la obra más citada es “El Quijote”, siendo que la segunda es el texto recopilatorio legal que se indicaba supra.

 

El “Diccionario de Autoridades” es una herramienta viva y activa para el estudio y la comprensión de la Lengua, una fuente de información de carácter monumental que constituye en sí mismo un objeto de estudio para los investigadores del idioma, de la lengua y la literatura, al tiempo que de la Historia; está digitalizado, lo que permite un mucho más ágil manejo de la obra y sus contenidos para usuarios y estudiosos de la lengua.

 

MANUEL PARODI

 

 


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