Inicio > cronicas > CURSOS DE VERANO UCA 2011. SEMINARIO B-16 (Segunda Jornada) histórico
19/07/2011
La segunda jornada del seminario “El ideario de la Constitución de 1812. Validez y proyección en el S. XXI”, comenzó con la presencia de Marta Lorente, catedrática de Derecho Constitucional de la UAM, que presento la conferencia “El experimento constitucionalista hispánico”.
La ponente expuso una teoría sobre el constitucionalismo español, basada en el hecho de que la quiebra de la monarquía en 1808, tanto en España como en Iberoámerica, sería la clave para que se formaran las Constituciones a modo de respuesta.
Aunque la Constitución de Cádiz no sería ni la primera, ni la última de las Constituciones del mundo hispano, ya que se dan en la historia del continente americano ejemplos previos a La Pepa como la Constitución de Antioquía o en días posteriores la de Quito.
Todas las Constituciones del mundo hispánico de la época son muy parecidas en la forma de entender el poder, se trataba de un Constitucionalismo católico donde las asambleas eran bendecidas y se pedía al espíritu santo la inspiración.
Esta sería según Lorente, una de las características de lo que ella llama “la tercera vía“ en la forma de las Constituciones de la época, siendo los otros dos modelos, el estadounidense (centrado en la Constitución de los estados) y el francés.
Para Lorente existen varias formas de entender nuestro Constitucionalismo, la primera es que las naciones no querían ser independientes antes de la independencia, sino que "no les quedaba otra", ante la quiebra de la monarquía (el abandono de Fernando VII) no se trataba pues de un enfrentamiento ante el rey, sino más bien de una respuesta a la situación, con lo cual no había nadie contra quien ir.
La segunda forma es que no se reconocían centros de poder, así se crearía un problema de gobernabilidad que duró 2 años y que les impedirá construir los estados, ya que en todas estas Constituciones el poder es entregado a las élites.
La tercera forma de entender el Constitucionalismo es que nuestra Constitución creó unas corporaciones o cuerpos (municipios, diputaciones, etc) y donde existen corporaciones no existen derechos individuales, "tienes derechos porque perteneces a un cuerpo concreto, no a nivel individual" apuntaría la ponente a este respecto.
La Constitución del Doce, sería pues el último sueño Ilustrado.
Benjamín Prado sería el segundo ponente de la jornada, en el seminario, con una conferencia que llevaba por título El lado oscuro de la dictadura y de la transición. El escritor y periodista Juan José Téllez, coordinador de este seminario, introdujo al novelista como a “uno de esos raros heterodoxos de la tradición española”.
“Debajo de la luz también pueden esconderse cosas, no solo en la oscuridad”, así comenzaría Benjamín Prado su exposición, y recordando también a los asistentes que vino a Cádiz por primera vez “de la mano de mi maestro Rafael Alberti”. Autor de Mala gente que camina y Operación Gladio, ambos en Alfaguara, habló del proceso de elaboración de estas dos novelas, de los niños robados, de la transición democrática, de la CIA, de Carrero Blanco, de Dionisio Ridruejo, de José Antonio Primo de Rivera, etc.
Sobre el dictador Francisco Franco dijo lo siguiente: “Era bastante estúpido, el tonto de la familia, y muy sanguinario. El Funeralísimo mandó construir un mausoleo horroroso y hortera [refiriéndose al Valle de los Caídos] donde están enterrados 30.000 republicanos. Franco, junto con Stalin, fue uno de los dictadores que más gente mató durante un periodo de paz en el siglo XX”.
También reflexionó sobre la recuperación de la memoria histórica: “No es justo que personas que buscan a sus antepasados, los desaparecidos, los asesinados en las cunetas, porque en la dictadura no hubo ejecuciones sino asesinatos, sean llamados guerracivilistas, pues tienen todo el derecho a enterrar a sus antepasados. La herida de la gente que no ha enterrado a sus antepasados estará abierta precisamente hasta que los puedan enterrar”.
Prado tuvo palabras asimismo para el escritor José María Pemán, creador de los Cursos de Verano de la Universidad de Cádiz: “Era un escritor regularcillo, que no tenía valor alguno. No era despreciable, incluso parecía un buen tipo. Disfrutó de todas las prebendas del franquismo, aunque luego se refugió en la monarquía. Era un ser contemplativo de la dictadura”.
Por último, dejó claro que “debajo de una verdad oficial siempre hay zonas oscuras. Y en esas zonas de sombras es donde siempre hay novelas, pues se puede contar lo que no pueden hacer los historiadores. La historia no tiene que ser real, sino verosímil”.
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