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VENTANA de los Bicentenarios

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Cafés y tabernas, protagonistas de la segunda entrega de las “Tertulias que hacen historia”

17 de mayo de 2012




El programa “Tertulias que hacen historia. Palabra música y teatro en lugares privados de nuestra historia” coordinado por la profesora de la UCA, Marieta Cantos y organizado por el Vicerrectorado de Proyección Social, Cultural e Internacional de la UCA, cumplió ayer su segunda cita con un lleno total, más de 60 personas ocuparon las galerías y patio central de la casa Belle Epoque, conocida finca gaditana situada en la Plaza de Mina.

El programa de estas tertulias comienza con una visita a la casa palacio, en la que los asistentes tienen la oportunidad de conocer lo que esconde cada finca detrás de su fachada. La historia de la casa palacio Belle Epoque, fue trasladada por Beatriz Estévez Pacheco, coordinadora también de la actividad y periodista del Diario de Cádiz, quien apuntó en la presentación que su dueña, Teresa Jiménez Pérez, gran defensora del patrimonio histórico-artístico de Cádiz, vino a esta ciudad en 1982 para alquilar un local para su tienda de antigüedades, y al visitar la finca entera “quedó enamorada de la casa”, años después conseguiría comprarla, llevando así más de 10 años viviendo con su familia. 

Tras la presentación por parte de la vicerrectora de Proyección Social, Cultural e Internacional de la UCA, Marina Gutiérrez Peinado, el programa arrancó con el micro concierto del Quinteto Hispano Ruso de cuerda, que interpretó 3 breves piezas de Baldassare Galuppi y Franz Joseph Grossec, para cerrar con un Andante Gracioso de la Sinfonía Veneciana del maestro Salieri. El quinteto formado por dos violines (Vladimir Dimitrenco y Luis Miguel Días Árquez), viola (Michael Leifer), cello Nonna Natsvlishvilj) y contrabajo (Francisco Lobo), será el encargado de seguir amenizando las tertulias durante toda su programación.

A continuación tuvo lugar la tertulia, cuya temática versó sobre las “Tabernas y Cafés” en el S. XVIII en Cádiz. Los tertulianos, el catedrático de la UCA, Alberto Ramos y Alberto González Troyano, moderados por Beatriz Estévez, transmitieron a los presentes multitud de detalles y curiosidades acerca de estos lugares públicos que tanto protagonismo tuvieron en la historia contemporánea de la ciudad. Más de 360 tabernas fueron contabilizadas en Cádiz en el año 1801, conociéndose también que el vino preferido de los gaditanos era la Manzanilla, que quizás alcanzara su actual popularidad gracias a la fama que tuvo en esos años. Se diferenciaron bien los usos y costumbres de cada establecimiento; los cafés, como el famoso Café Apolo o el de Correos, eran sitios de mayor nivel cultural y político, donde proliferaban las conversaciones más serias, mientras que en las tabernas, lugares también destinados a las tertulias, se hicieron hueco otras manifestaciones culturales que arrancaron en el S. XIX como los toros y el flamenco, “en las tabernas se va a fraguar que al calor del vino se vayan creando estas artes populares, peldaños hoy de la cultura española” expresó González Troyano.

Y es que sin cafés y tabernas la opinión pública no hubiera sido posible, convirtiéndose así estos lugares en elementos difusores de la cultura y opiniones del doce. Según Alberto Ramos, la tasa de analfabetización en aquellos años era muy alta, y estos establecimientos públicos servían para la difusión de noticias y eventos, donde el boca a boca alcanzaba su máximo grado de expresión. Existía en aquellos años una profesión remunerada que era la figura del lector de prensa, el cual se encargaba de leer todos los periódicos y gacetas que tuviera el café; que en aquellos años, era un servicio más que ofrecían estos establecimientos, en ellos se podía encontrar toda clase de prensa extranjera, local y nacional. También los ayuntamientos colgaban sus anuncios allí para que de esta forma alcanzaran mayor difusión. Ramos apuntó que “las murallas de Cádiz fueron construidas con el dinero de los impuestos del vino que se consumía en la ciudad”, este detalle sumado a la gran utilidad como medio de difusión de informaciones, hizo que el proyecto de intento de reducción del número de tabernas en la ciudad de 364 a 60, fracasara.

También se habló de los diferentes espacios en estos locales y su uso, como las trastiendas de las tabernas, que se reservaban solo a algunos clientes y donde tenían lugar las conversaciones más transgresoras, o la presencia de las mujeres en estos lugares, las cuales tenían prohibida la entrada desde tiempos de Carlos IV, siendo permitida solo la entrada a mujeres que trabajaran allí, con la condición de que fueran mayores de 40 años. Aunque este detalle, evidentemente, no impediría que las mujeres más atrevidas de la época compartieran espacio de entretenimiento con los hombres, según Ramos Santana, muchas eran las denuncias que recibieron las tabernas por permitir la entrada de estas a sus locales, así como por cerrar a altas horas generando demasiado escándalo.

Otro detalle curioso fue la diferenciación entre el café y el chocolate en los cafés de la época, un pulso mantenido entre estas dos bebidas, que acabó separando su gusto por una u otra consumición por clases sociales. El café era la bebida de moda, mientras que el chocolate era la bebida conservadora que tenía que ser desplazada, ya que era consumida por la nobleza. El café simbolizaba el progreso y la burguesía lo utilizaba como elemento diferenciador, que compraba chocolate para el servicio de sus hogares.

Vinos como el “Pajarete”, el vino de Lucena, el “Valdepeñas”, el “Carlón” de origen catalán pero que tuvo su versión gaditana durante el S. XVIII, aunque no llegara a nuestros días por su poco éxito, los vinos de Jerez y el Puerto de Santa María y la Manzanilla como favorito, eran las variedades que más se solicitaban en las tabernas. 

La actividad cerró con una representación teatral de un sainete de Antonio Estrada, por parte de la compañía de teatro De Ida y Vuelta, formada por antiguos alumnos de la Universidad de Cádiz. Quienes a través del humor, escenificaron una tertulia de la época a través de los personajes de un Barón, una Marquesa, dos vecinos de la ciudad de Cádiz y un sirviente, que cerraría el sainete con la entrada de una bomba a escena (lanzada por el ejército francés), para sorpresa de los asistentes.

Las Tertulias que hacen Historia, es una actividad desarrollada en el despliegue del Plan Director de los Bicentenarios de la Universidad de Cádiz para la conmemoración del 200 aniversario de La Pepa. La siguiente cita tendrá lugar en la casa palacio Lallemand, y tratará la temática de “Imprentas y Librerías” en el doce. Para asistir puede puede realizar su inscripción a través de internet en la aplicación Celama o llamar al teléfono 956 015 800.


 

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